Avances en la Investigación de las Crisis y Trastornos de Angustia (Ataque y Trastorno de Pánico - por su denominación antigua-) en la Sociedad Moderna

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Avances en la Investigación de las Crisis y Trastornos de Angustia (Ataque y Trastorno de Pánico - por su denominación antigua-) en la Sociedad Moderna

Departamento de Antropología, Sociología y Psicología de MRC Group. Con la Colaboración de la Fundación de Estudios Superiores Multidisciplinarios en Regulación y Ciencia. Fondos de la Oficina del CEO Internacional de MRC Group para la Cooperación con la Investigación e Innovación en Ciencias de la Salud y la Modernización de los Conceptos Clínicos asociados a Patologías Sociales. Las Crisis y Trastornos de angustia pueden ocurrir en los individuos de forma aislada o en episodios repetidos formando una cronicidad, para ambos casos la aparición de estos síntomas altera en forma violenta la capacidad de realización de actividades cotidianas, nuestra relación con el entorno y con nosotros mismos, siendo el principal síntoma identificable, el miedo; y asociado a este se darán ciertos cambios de conducta que la persona puede o no identificar como evitación y que podrían o no requerir tratamiento, principalmente si la evitación pudiera poner en riesgo su vida, como ocurre frente a las crisis vinculadas al uso de medicamentos, visitas al médico, el consumo de alimentos o bebidas o la interacción social con el entorno, que si bien no se suele considerar, es una parte sumamente importante en la vida de una persona y en la salud. En muchas ocasiones el trastorno o crisis de pánico son auto-resolutivos y al cabo de unos días, o incluso unas horas, puede desaparecer y no volver a repetirse, a este episodio lo indicaremos como "aislado", sin embargo, las personas que han padecido una crisis de pánico con seguridad en el futuro estarán más predispuestas a sufrir otra y en la mayoría de los casos, tendrán mejores elementos y herramientas para actuar cuando esta ocurra. En otros casos, la patología toma cierta cronicidad y las crisis ocurren a diario o reiteradas veces dentro de periodos muy cortos, con propensión a volver a ocurrir de forma igual más o menos intensa en el futuro y en este caso también con mejor capacidad de resolución por parte del afectado. Para todos los casos, las crisis y trastornos de angustia son críticos, se inicia con una sensación cognitiva de terror vinculada a la pérdida de capacidad de control del entorno y de nosotros mismos, ocurren sensaciones de desrealización o despersonalización, es decir, desconexión con el entorno y con la realidad y los miedos vinculados a la pérdida de la estabilidad y a una muerte repentina en sus diferentes posibilidades aflora. En relación con las sensaciones somáticas, que acompañan a las cognitivas, se presentan como sensación de ahogo, dolor torácico, palpitaciones, taquicardia, falta de aire, disnea y ahogo, sudoración, temblores, agitación general, dolores generalizados en espalda, pecho brazo izquierdo y derecho, sensación de un problema de salud inminente y la necesidad urgente de buscar ayuda, la cual, incluso cuando el afectado se encuentra a pocos metros o minutos, vivirá una experiencia interminable vinculada al factor tiempo. Durante estos casos es probable no pensar con claridad y no tener una noción real de nosotros mismos. Dentro de los rasgos más específicos de la investigación que hemos realizado y un control de 4.200 días de informes y correlación, en todos los casos las gráficas han mostrado una mejoría en la intermitencia de los pacientes que sufren crisis de ansiedad y que son tratados con benzodiazepinas en bajas dosis; si bien es el médico quien define la dosis inicial en relación con el estado de emergencia, las investigaciones nos han demostrado que dosis diarias de 0,5mg, 0,25mg y un mantenimiento prolongado de 0,125mg han sido altamente efectivos para el control de las crisis de pánico aisladas y crónicas así como también para el reordenamiento psicológico del paciente, que siempre dispone de una dosis de recate 0,125mg que no afecta directamente su capacidad de actuar y operar en sus actividades diarias. La distribución de la medicación entre la mañana y la noche, han demostrado ser más efectivas en la curva de decrecimiento de los síntomas, y una vez suprimida la dosis nocturna, valorando la capacidad de acceso al sueño REM del paciente, la dosis de 0,125mg por la mañana ha obtenido excelentes resultados según los informes médicos y psicológicos de los Colaboradores Externos de esta investigación. (ver Texto completo de la Investigación - Journal MRC Group / Solicitar al Dpto. de Investigación MRC) Entre los aspectos más concluyentes de la investigación se ha determinado que la moda primaria de la crisis de pánico ha sido la disnea seguida de dolor torácico. Con valores más bajos aparecen síntomas de dolor de cuello, hombro y espalda, solo el 25% de todos los resultados presentó hormigueo en diferentes partes del cuerpo y un 20% dificultad para deglutir, dolor punzante en el centro del esternón y quemazón en la boca del estómago a nivel del cardias. Uno de los puntos que fue más frecuente y alcanzó al 97% de los consultados, fue la aparición de un nudo o bloqueo psicológico a nivel de la garganta (sin identificación zonal precisa pero con un 92% indicándolo a nivel de la glotis) equivalente a una masa, bola o nudo, que además de generar en el 76% sensaciones de pánico, en el 24% restante se dividió en un 8% que entendió que era parte del problema y un 16% que consideró necesario dirigirse inmediatamente al hospital o tomar antihistamínicos para evitar un angioedema. Dentro de las gráficas que han vinculado la intensidad del dolor con la intensidad del ataque, fue particular, conforme los números del 1 al 10 solicitados por los colaboradores a quienes padecían un ataque de pánico, que la mayoría identificaron una intensidad de dolor superior al ataque de pánico inmediatamente después de identificar que estaban padeciendo uno, siendo así que la intensidad del sufrimiento en el 83% de los participantes fue 64,5% mayor a la intensidad del ataque y siendo observable una finalización relativamente brusca de la intensidad del ataque de pánico con un aumento relativo del dolor vinculado al mismo. Este comportamiento errático entre la intensidad del dolor la aparición de la crisis de angustia, que en el 59% de los casos se presentó con una intensidad de 7/10 o superior, puede explicar la repentina aparición del factor miedo, la sensación de descontrol, despersonalización e irrealidad del medio ambiente, ya que la oscilación de información que ocurre entre las áreas somáticas y cognitivas están completamente desreguladas unas de otras sin lograr un entendimiento químico entre ambos procesos. Gráfico 1 (Tendencias Generales TG) Gráfico 2 (Moda Valores de TG) Gráfico 3 (Moda Control) Departamento de Investigación MRC Group International Con la Colaboración de FESMRC (fesmrc.org)

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